Fotografía de 5h2o. Esfera solar detrás de bruma nubosa azul.

La luz del Sol

Publicado el 22 de julio de 2015 en Cosmos

 

El Sol es pasado

Unos 8 minutos tarda la luz del Sol en cruzar el espacio que lo separa de La Tierra.
El Sol que vemos en este momento es el que fue hace algo más de 8 minutos.
El Sol que vemos en este preciso instante ya no existe.
Y más extraño aún: La energía que nos llega del sol en realidad pudo haberse originado hace mucho más tiempo.
La energía que produce El Sol equivaldría a la explosión de 10 MIL MILLONES de bombas de hidrógeno cada segundo. Y así lleva haciéndolo más de 4.000 MILLONES de años.
¿Cómo es que el Sol no se desintegra?

 

La superficie del Sol vibra

Y lo hace como si todo él fuera un gigantesco órgano generador de ondas sonoras en el que resuenan 10 MILLONES de frecuencias diferentes.
Utilizando la Sismología, la ciencia que estudia los terremotos aquí en la Tierra, se han analizado estas ondas sonoras y se han decodificado en distintas capas y procesos.
Primero se describe un núcleo interno donde se produce la fusión atómica, fruto de la cual surgen los fotones de luz que saldrán despedidos al espacio. Pero parece que éstos permanecen en las capas internas del Sol moviéndose “caóticamente” de aquí para allá a 300.000 kilómetros por segundo, antes de alcanzar la superficie del Sol y comenzar su viaje de 8 minutos y 19 segundos hacia nosotros. El tiempo que pueden tardar en llegar a la superficie escapa a la lógica humana: Unos CIEN MIL años. ¿Cómo es esto posible?

 

Las temperaturas del Sol no tienen sentido.

Pero si comprender las altísimas temperaturas del Sol ya es difícil a escala humana, entender lo que las mediciones revelan se hace aún más incomprensible.
El Sol es plasma supercaliente: 15.000.000°C en el núcleo y 5.500°C en superficie.
Sin embargo, a medida que nos alejamos de la superficie, las temperaturas, contra toda lógica, ascienden en lugar de enfriarse.
Es como si una hoguera calentara más cuanto más te alejas de ella.
En algunas zonas la atmósfera solar llega a “arder” a casi 4 MILLONES de grados centígrados. Cientos de veces más caliente que la superficie del sol.
Los astrofísicos llevan rascándose la cabeza desde que se obtuvieron estos datos, en los años 40.
Y en la superficie, las manchas solares son otro fenómeno extraño: Son zonas en las que la temperatura es más baja. Si las sacáramos de contexto serían más brillantes que la Luna, pero en la superficie del Sol son eso: Manchas oscuras.
Más calor por debajo de la superficie y más calor por encima de la superficie. Y aún así, en la piel del Sol se forman “agujeros más fríos”. ¿Donde está la lógica?

El registro de manchas solares alcanza ya casi las 2.400. Su mapeo confiere al Sol una huella temporal que haría posible identificar el día en que esta foto fue tomada.

Fotografía de 5h2o. Globo solar con manchas solares. Puesta de sol en horizonte neblinoso rojizo.

 

Una rotación extraña

Que el Sol gira alrededor de sí mismo fue algo que se descubrió en cuanto se empezaron a observar las manchas solares, hace ya unos 400 años. Pero esta rotación es ciertamente curiosa. El Sol no gira como un cuerpo sólido, todo al mismo tiempo, sino que sus regiones ecuatoriales giran más rápido que sus regiones polares. Su periodo de rotación en el Ecuador es de unos 25 días. Cerca de los polos el periodo aumenta a unos 36 días. ¡Once días más!
Esta diferencia de velocidad de rotación en superficie también se aprecia a distintas alturas y profundidades del Sol. El análisis del efecto Doppler en su espectro, así como otras mediciones espectroscópicas precisas, determinaron que la atmósfera del Sol gira más lentamente que su superficie. El análisis de las ondas sonoras del Sol determinó que en las capas más internas la velocidad de rotación aumenta, por lo que el núcleo debe girar mucho más rápido.
Esta rotación diferencial en superficie, los movimientos de convección del plasma en sentido vertical, los desplazamientos del ecuador a los polos, las turbulencias, etc., impulsan y generan un campo magnético cuyas líneas se expanden y retuercen, y se enredan y desenredan cada 11 años aproximadamente.

 

El 4º estado de la materia

Eso es el plasma. Y el Sol es el mejor ejemplo.
Ni sólido, ni líquido, ni gas. El plasma es un fluido ionizado que se parece al gas, pero que tiene unas características muy particulares a nivel atómico: Sus átomos se han “roto”, y se mueven libremente sin enlaces. Se convierten en una especie de sopa gaseosa compuesta de partículas cargadas eléctricamente, muy sensibles a los campos magnéticos.
La mayor parte de la materia del cosmos observable se encuentra en estado de plasma, pero también podemos encontrarlo en La Tierra en los rayos y en las auroras; en las pantallas de plasma de TV o en los tubos fluorescentes.
La ionización de un gas puede conseguirse calentándolo, pero también mediante la aplicación de un fuerte campo electromagnético.
Recientes experimentos con plasma en el espacio, en gravedad cero, revelan la formación de una curiosa estructura cristalina en red, en lugar de un fluido en el estricto sentido físico.
En el enrejado que se produce, aparece un incomprensible espacio vacío en el medio.
Este extraño comportamiento de las partículas de plasma sólo se observa en un ambiente sin gravedad. En La Tierra, la gravedad comprime los cristales en plano, haciendo imposible estudiar su estructura. Sin embargo, en el espacio los cristales tienden a abrirse y forman un objeto 3D.
Y si el plasma se enfría criogénicamente, toma la forma del ADN.
En estos experimentos también se ha observado la formación de vórtices en movimiento que asemejan galaxias.
¿Qué estamos viendo cuando miramos el Sol?

El Sol negro

Observar el Sol directamente, sin ningún tipo de filtro específico, puede ser además de doloroso y peligroso, un esfuerzo inútil debido a su inmenso brillo cegador. Sin embargo, gracias a una “casualidad” asombrosa, se puede observar a ojo desnudo su atmósfera. En un Eclipse total de Sol, La Luna oculta el disco solar dejando visibles las capas de su atmósfera: La Cromosfera y La Corona Solar. Su coincidencia es perfecta.
Esto es posible gracias a que El Sol es 400 veces más grande que La Luna, pero también está 400 veces más lejos de La Tierra. Una excepcional “sincronía” que no ocurre con ninguno de los más de 100 satélites descubiertos en el Sistema Solar, y que tampoco se ha observado en ningún otro lugar del Cosmos.
Podría decirse que “estamos de suerte” a niveles cósmicos.

(Magnífica web de fotografía de eclipses de Sol de Miloslav Druckmüller)

Pero como quiera que este fenómeno ni ocurre todos los días, ni se puede ver desde todo el planeta, ni excede los 8 minutos de duración, los astrónomos se han dotado de telescopios provistos de un pequeño círculo (llamado cronógrafo) que frabrica eclipses artificiales permanentes para un estudio más detallado de la espectacular Corona solar.

 

Sondas de observación Solar

Además de los telescopios específicos instalados en la superficie del planeta, en el espacio también se han fijado (en órbitas cercanas a la Tierra) varios satélites con telescopios y sensores destinados a facilitar una detallada observación solar.
Los datos obtenidos van más allá de la estrecha franja visible del espectro electromagnético a la que los ojos humanos pueden acceder. Y parte de esa información se encuentra disponible en algunas de las webs oficiales de estos proyectos.
Las imágenes de luz visible nos muestran la superficie del sol mucho más nítida. Y también se ofrecen representaciones muy visuales en falso color de lo que otras frecuencias emitidas por El Sol revelan.
La sonda SOHO (de la NASA y la ESA) desde 1996, o las dos sondas STEREO (de la NASA) desde 2006, han venido mostrando de forma ininterrumpida las múltiples caras de nuestra estrella, incluida parte de la oculta.
Pero el satélite de observación solar en activo más avanzado de la NASA es el SDO. Fue lanzado al espacio en febrero de 2010 y transmite información a La Tierra en alta resolución. Muestra el Sol en un amplio espectro de longitudes de onda, lo que equivale a ver su brillo a diferentes temperaturas. El ojo humano percibe la superficie del Sol prácticamente lisa, pero a otras longitudes de onda correspondientes a temperaturas más altas (normalmente invisibles) vemos imágenes mucho más dinámicas y detalladas: Las manchas, las protuberancias, las llamaradas y los hoyos coronales se aprecian con gran nitidez. También las tormentas solares y las CME (Eyecciones de masa coronal) que viajan hasta la Tierra en cuestión de horas.
Para celebrar estos 5 años de observación solar, la NASA ha presentado un vídeo de unos 4 minutos y medio con algunas de las más bellas imágenes captadas.

El futuro a corto plazo promete dos nuevos pasos en dirección al sol.

  • La misión Solar Orbiter (de la ESA) pondrá en órbita cercana al Sol dos telescopios que harán todo lo que hoy se puede hacer en astrofísica con la luz. Lo orbitará a 34 millones de kilómetros y se elevará del plano de la eclíptica unos 28º, con lo que ofrecerá una visión inédita de sus polos.
  • La misión Solar Probe Plus (de la NASA) orbitará nuestra estrella en el límite de la Corona Solar, a tan solo unos 6 millones de kilómetros. Por lo que deberá soportar temperaturas por encima de los 2.000 grados centígrados. ¿Hasta qué punto puede acercarse una nave al Sol sin vaporizarse?

 

El Sol late

Y lo hace como un corazón humano, pero cada cinco minutos aproximadamente.
El sol tiene sus ritmos. Y aunque siempre está activo, su actividad se modula y oscila por tiempos. Gracias a observaciones muy antiguas (desde 1610), se han ido determinado varios ciclos que el Sol experimenta regularmente.
Como el pulso de la sangre en una arteria, unas corrientes de gases recientemente descubiertas laten en lo más profundo del astro, acelerando y decelerando cada 16 meses. Este es el ciclo de cambios que se sitúa cerca de la localización de la dinamo solar; la región que genera el potente campo magnético del Sol, unas 100 veces más potente que el de La Tierra.
La aparición y desaparición de manchas en su superficie determina otro de los ciclos más conocidos:
El ciclo de las tormentas solares.
El Sol oscila entre tormentoso y calmado en periodos de 11 años aproximadamente, y comprende dos estados opuestos:
En el “máximo solar” se producen gran cantidad de manchas, erupciones y eyecciones.
En el “mínimo solar” estos fenómenos prácticamente desaparecen.
En el episodio más prolongado de actividad solar del que se tiene constancia desde la era de los satélites, y que se desarrolló durante un par de semanas en 2003, el 4 de noviembre a las 19:29 GMT tuvo lugar la mayor erupción que se ha detectado en la historia. Una asombrosa erupción que liberó una cantidad de energía equivalente a UN BILLÓN de bombas atómicas (como la de Hiroshima) en cuestión de minutos. Fue tan potente que rebasó todas las escalas establecidas, situándose por encima del límite superior de la categoría X (la clase X10). Fue 28 veces más potente que la clase X1.
En este evento el Sol emitió unos MIL MILLONES de toneladas de materia a una velocidad de 8,2 MILLONES de kilómetros por hora.

 

El Sol se da la vuelta

Este ciclo de erupciones solares parece estar ligado a la actividad magnética del Sol, que invierte sus polos durante el apogeo del ciclo de manchas solares, y retorna a su posición inicial cada 22 años aproximadamente. (Dos ciclos de 11 años)
Los polos magnéticos del Sol se invirtieron en febrero de 2001.
El siguiente máximo solar estaba previsto para finales de 2012, o principios de 2013.
En agosto de 2013 la NASA anunció que el campo magnético estaba a punto de volcarse y declaró que a penas faltaban unos meses para completarse la nueva inversión. Y en diciembre de ese mismo año publicó una visualización del reposicionamiento de los campos magnéticos solares desde 1997 hasta esa fecha.

Campo magnético del Sol


La imagen de al lado es una representación del campo magnético del Sol correspondiente al día 1 de julio de 2015.
Si pinchas sobre ella te llevará a una página WEB donde se monitoriza diariamente la polaridad del campo magnético solar, entre otras mediciones.
Aún no he encontrado publicada la noticia de que la nueva inversión se haya completado. Y los campos magnéticos del Sol siguen fluctuando.

 

El dios Sol

Como en tantas culturas ancestrales, el Sol ya era venerado en Egipto como una deidad cuando el 10º faraón de la 18ª dinastía decidió elevarlo a la categoría de único dios. Pocos años después de haber subido al trono cambió su nombre Amenhotep, que significa “Amón está satisfecho”, por AKENATÓN, que significa “El que sirve a Aton” (disco solar divinizado). Se le conoce como el faraón hereje, o como el faraón extraterrestre…
O como el faraón gay.
Observando detenidamente algunas de las estatuas reales que lo representan, es difícil ignorar las características propias de la fisonomía femenina. Incluso se especuló con la posibilidad de que en realidad fuera una mujer disfrazada. Tal vez la misma Nefertiti, su esposa.
Hacia el final de su reinado aparece un corregente: Smenkhare, cuyas imágenes muestran también características femeninas.Ra
Al igual que en las representaciones con su esposa e hijas, Akenatón y Smenkhare aparecen en la Estela de Pase con una actitud inhabitualmente cariñosa, pues en este periodo de la historia egipcia las expresiones artísticas e iconográficas parecen sufrir un cambio espectacular hacia actitudes más humanas.

En cuanto a los textos sagrados, Atón se revela como una deidad bisexual:

“Yo soy Aton, creador de los dioses más antiguos,
yo soy el que dio el ser a Shu,
yo soy el gran él y ella,
yo soy el que hizo todo lo que le pareció bien,
yo puse mi morada en el lugar que quise,
mío es el espacio de los que van pasando
como estos dos círculos serpentinos.”            (Texto de los Sarcófagos)

 

Los siguientes faraones, incluido su hijo Tutankamón, determinaron que se había subvertido el orden correcto del universo y volvieron al culto a Amón. Se borró su nombre de la lista oficial de reyes y se destruyeron o mutilaron muchas de las imágenes de su reinado. Akenatón fue despreciado, desprestigiado, aborrecido y hasta olvidado. Pero antes de que pasaran 100 años de su muerte, Moisés ya predicaría en las orillas del Nilo la existencia de un solo dios.
A pesar de la escasa documentación que ha llegado hasta nuestros días, a este enigmático ser se le ha calificado como el primer gobernante humanista, el primer idealista, el primer individualista y, sobretodo, el primer monoteísta.

Akenatón abandonó Tebas, sede de la casta sacerdotal que rendía culto a Amón, y trasladó su capital a Amarna. Allí se Akenaton esculpieron los famosos versos de su Himno a Atón, al que pertenece este fragmento:

“El mundo cobró el ser por tu mano,
y las criaturas, fieles a tu deseo,
reciben la vida cuando apareces,
y cuando te pones, entran en la muerte.
Tú mismo eres el tiempo de la vida,
porque se vive sólo a través de ti.
Mientras brillas, puede verse la belleza,
pero toda labor se abandona cuando caes.
Vuelves de nuevo para alzarte por oriente,
y todo prospera otra vez para el rey;
y así es desde que cimentastes la tierra
y creaste las cosas para tu hijo,
hijo tuyo que brotó de tu cuerpo:
el Rey de ambos Egiptos, Akhenatón,
y su primera esposa, Nefertiti,
viva y joven para la eternidad”

Neferjeperura Ajenatón (Reinado 1353-1338 a. C.)

 

Sin embargo, si Akenatón hubiera vivido en este milenio, la Biología oficial le hubiera rebatido sus planteamientos, pues se han encontrado seres vivos habitando en las profundidades del océano, e incluso en las profundidades de la Tierra a miles de metros de la superficie, allí donde no llega la luz del Sol. Habría que añadir también que se ha comprobado como la vida surge aquí, en La Tierra, incluso en condiciones “imposibles” de explicar.
La abrumadora adaptabilidad de la vida en este planeta, su infinita diversidad y su contumacia en persistir y evolucionar parece querer sonrojar a una superfinanciada investigación espacial, incapaz de encontrar “ahí fuera” ni una humilde bacteria.
Tal vez la energía del Sol sí llegue a lugares donde nuestra cortísima percepción no alcanza; o tal vez no estemos interpretando correctamente lo que nuestros ojos ven en el cielo.

 

Para los más curiosos:

Recientes estudios de ADN realizados por el Instituto IGENEA, de Zurich, han reconstruido el perfil genético de Tutankamón. Según estos investigadores “Tutankamón pertenecía a un perfil genético conocido como haplogrupo R1b1a2, al que pertenecen más de un 50% de los varones de Europa occidental, lo que indica que comparten un ancestro común. Curiosamente este haplogrupo constituye menos de un 1% de los egipcios actuales”. La proporción aumenta al 70% entre españoles y británicos.
Si Tutankamón fue hijo de Akenatón, entonces vivimos entre la descendencia de aquél mítico faraón.

Y otro dato curioso: Dos investigadores judíos (Roger y Messod Sabbah) sostienen la tesis de que el patriarca bíblico Abraham era en realidad el faraón Akenatón, y Moisés un general egipcio, seguidor de la religión de éste.
Noticia
Fotografía vertical de 5h2o. Blanca y radiante esfera solar tras neblina, sobre nube de vapor.

Sobre la naturaleza del Sol.
La teoría oficialmente aceptada, que se basa en la interpretación de los datos obtenidos, no deja de ser eso: Una teoría que satisface con interpretaciones lo que nadie comprende en su totalidad. Por eso, y porque la ciencia es cuestionarse constantemente el paradigma de una realidad contradictoria, surgen otras ideas y otras teorías que se van perfeccionando gracias a las críticas de los estamentos oficiales. Uno de esos otros enfoques sobre la naturaleza del cosmos surgió hace ya un tiempo a raíz del estudio de la naturaleza eléctrica del plasma, y se basa en que electricidad y magnetismo están muy presentes en el Sol.
Es la teoría del Universo Eléctrico (o Ambiplasma), atribuida al sueco Hannes Olof Gösta Alfvén. Físico del plasma e Ingeniero de energía eléctrica, catedrático de electrónica y plasma físico en Estocolmo, y premio Nobel de Física en 1970 por su trabajo en magnetohidrodinámica.
El también físico Wallace Thornhill y el experto en Mitología David Talbott, hacen una síntesis del funcionamiento del Universo eléctrico en el documental “Los rayos de los dioses”, de 2006. Desde la física del plasma y el electromagnetismo, pero presentada en consonancia con la mística de la mitología más antigua de la humanidad.
Enlace a video

Y…
¿Habías oído alguna vez que hay personas capaces de alimentarse exclusivamente de la Luz del Sol?
Se le ha llamado Respiracionismo, Breatharianism o Inedia.
Si este fenómeno es real, nadie debería morir de hambre.
Por lo pronto da qué pensar. ¿Es esto posible?
Se dice que el proceso descrito a seguir no funciona para todo el mundo, pues se ha dado algún caso de fallecimiento en la fase inicial de 21 días. Sin embargo también existe algún caso estudiado en entorno clínico y siguiendo metodología científica, con resultado positivo. Como el de Michael Werner. Un alemán doctorado en química que se inició personalmente en esta filosofía de vida en 2001.
El documental austríaco de 2010 “Vivir de la luz”, dirigido por Peter Straubinger, se presenta como el periplo de un investigador que relata y analiza varios casos, incluido el del señor Werner, y otro muy interesante en la India; pero también los fallidos y los que parecen ser un fraude.

 

 

Año Internacional de la Luz

Sirva esta entrada en mi blog personal como homenaje al presente año 2015, elegido como Año Internacional de la Luz y las Tecnologías Basadas en la Luz por la Asamblea General de las Naciones Unidas, “por la importancia que tienen la luz y las tecnologías basadas en la luz para la vida de los ciudadanos del mundo y para el desarrollo futuro de la sociedad mundial en muchos niveles”.

 

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