Personas

Publicado el 1 de noviembre de 2014 en Personas

 

Fotografía de 5h2o. Primer plano de rostro de joven mujer rubia de ojos grises azulados con pañuelo blanco en la cabeza.

 

Fotografiar una persona no es lo mismo que hacer un retrato.

He leído muchas veces que un buen retrato es aquel en el que el fotógrafo ha sido capaz de captar el alma de la persona. Pero para eso no hay técnicas fotográficas.
Por otra parte, un fotógrafo no puede captar lo que no se muestra, y las personas no suelen ir por ahí mostrando su alma. Y menos posar para mostrarla. Salvo que no se den cuenta. Bien porque no les importe, bien porque no tengan ninguna expectativa sobre el resultado.

Que ese instante mágico suceda depende más del ánimo del fotografiado que de los conocimientos del fotógrafo sobre las técnicas de iluminación más correctas.
Los actores saben como simular una emoción o incluso transmitir con un sólo gesto una actitud vital. Las modelos saben dejarse guiar por el fotógrafo para adoptar la pose más atractiva. Esa, con la que mejor “se vende el producto”. Pero cuando quien se pone delante de una cámara no es un profesional, sino alguien que te contrata con la lógica expectativa de que le saques una “buena foto”, la magia se esconde.
O estudias psicología, o te vas a su terreno. Aquél donde se sienta más cómodo, pero donde seguramente las condiciones de luz sean más complicadas. Y tal vez, sólo tal vez, se olvide de la máquina.
Si se olvida de ti también, ya es un milagro.

De todas formas, ese trozo de alma que a veces asoma, distaFotografía en blanco y negro de 5h2o. Primer plano de hombre con gafas tocando un violín. mucho de poder definir a la persona que lo muestra de una manera total y definitiva. En todo caso es a penas un instante minúsculo de esa marea de sensaciones en imparable
movimiento que es el ser humano. Y poder reconocerlo
tampoco alcanza a todos los espectadores de la misma forma.
A veces, ni les toca, porque es seguro que muchos no habrán vivido aún, y tal vez ni imaginado, ese instante humano que se muestra.
Sería como escuchar otro idioma.

En realidad, cuando fotografías a una persona no estás
haciendo un retrato. Porque no pones la mirilla en un cuerpo
con cara, sino que estás enfocando directamente a un gesto,
un movimiento, o una mirada. Entonces es cuando se muestra aquello que nos diferencia de una mercancía o un producto. Algo que no se vende ni se enseña para gustarse o para
gustar a otros. Algo que ni es bueno ni es malo. Sino algo
que es bello por sí mismo.
Simplemente porque es lo que nos define como humanos.

 

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